Ivo Pérez: Recogiendo frutos

Ivo Pérez en el estadio pepe Quimarán

Iván Pérez Cuervo, Ivo, nació en Oviedo pero creció en estas tierras de Llanera, en las que disfrutó de esas largas horas que tiene la infancia durante los veranos. Y aquí volvió, para instalarse en una casa de madera en Piñera, bien asentada entre arándanos, frambuesas y flores hermosas. Para definir a Ivo hay que utilizar una etiqueta muy larga, y que sin embargo siempre quedará corta. Músico, campesino, gestor turístico, emprendedor….

Justo antes de salir Gravemente ilesos, su tercer y último trabajo discográfico con Muñeco Vudú, Ivo se estrenaba como tío. De allí nació Canción para mi hermano que entró en el disco a última hora y con prisas, y se convirtió en sintonía de la seria de AtresMedia, Allí Abajo.

Ahora está preparando su cuarto trabajo y seguro que ha tenido más tiempo para componer la canción que quizás hable de Cecilia, la niña de la casita de madera rodeada de arándanos. La niña de sus ojos, su primera hija, buena, dormilona y sonriente, que nacía cuando estábamos confinados, y crece al ritmo de la guitarra de su padre, y que escuchó gritar un gol el derbi pasado – aunque para Ivo: los derbi, en primera…-. Ivo Pérez músico para Llanera Go Market

Cecilia viene de Ca’Josenón, es la, de momento última llegada a esta saga de llanerenses, y en sus tierras, en Piñera vive y crece, con algún gato, algún perro y…. arándanos. Cecilia tuvo un abuelo inolvidable, José Ramón Pérez Rodríguez, Monchu, nombre histórico en el fútbol asturiano, que se recorrió media España con Ivo y su hermano Pelayo.

¡Lo que es la vida! Ivo recorrió media España. Estudió Turismo, que parece también una de esas profesiones de irse, completando estudios universitarios en Alemania y Reino Unido. En aquellas islas británicas trabajó, y también en Guatemala. Jugó al fútbol. Con Muñeco Vudú, muchos conciertos, muchos escenarios, mucha furgoneta y carretera. Y sin embargo, es un hombre de plantar y echar raíces.

Ivo ya habrá dejado de tener frío. El frío que tenía en su segundo trabajo de estudio, La Cosecha, cuando le dedicaba un tema a su padre, recordando aquellos momentos de juegos y viaje. Porque esos fríos van pasando. Porque Gravemente ilesos y el que saldrá cuando vaya acabando el próximo invierno, ya hablan de llegadas, no de partidas.

Nuestro campesino/músico/gestor turístico cerró hace tiempo sus tiempos de apurar tiempo en el último bar, porque encontró su tesoro, y sigue acumulando cosas preciosas en Llanera. Las vistas del bosque desde su casa no las cambia por nada, y le gusta descubrir el concejo en todoterreno. Por eso, por el todoterreno y sus maquinarias de campesino, lo podéis encontrar por los talleres de Llanera, aunque también los estancos y los bares forman parte de sus incursiones comerciales y disfrutonas en Posada y Lugo.

Exconxuraros, las fiestas de El Cruce o las de San Cucao – ¡aquellos tiempos de fiestas!- contaron con Ivo, bien con su banda, Muñeco Vudú, o con el Pequeño Club Imposible. Un club selecto, de dos, Ivo y Pablo Moro, con el que sigue haciendo carretera, porque con esto de la pandemia hay gente que tiene imperiosa necesidad de que le cuenten con música cosas. Y ahí están los sanadores de la Cultura, contra viento y marea.

Pues ahí, en Piñera, en el borde del bosque, hacen paisaje y música los habitantes de una cabaña. La cabaña de Ivo.

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