La buena decisión de María

Soto de Llanera Asturias María Serra
Fotografía: Mercedes Blanco

María Serra de Renobales es asturiana de pura cepa, a pesar de ser hija de vasca y catalán, y de tener un marido madrileño. Y es que la cepa arraigó bien en esta tierra. Llanerense de adopción, María nació en Oviedo hace el suficiente tiempo como para haber bailado en Chaquetón o en La Real mientras estudiaba en Los Maristas y luego en la Facultad de Derecho. Ahora sigue bailando, pero zumba en el Centro Sociocultural de Soto de Llanera.

Abogada con despacho propio en Oviedo, María debe combinar su ajetreada vida laboral con la familiar, que incluye a tres hijos adolescentes, Victoria y los gemelos Alfonso y Martina.

Vivir en Llanera es, dice, una de las decisiones más acertadas que ha tomado. Tranquilidad, sosiego, naturaleza, entorno, cercanía a las principales ciudades, buena oferta educativa, y servicios. Vamos, que no echa de menos la ciudad para nada. O para muy poco. Por ejemplo, y ya por pedir, pide una línea de tren de cercanías en condiciones, que facilitase los desplazamientos a Oviedo y Gijón.

En Soto de Llanera han crecido felices sus tres hijos, especialmente Martina, con síndrome de Down, para la que la urbanización es una extensión de su casa, con pocos rincones que no conozca, y en la que no la conozcan. Y tampoco ni ellos ni su padre se plantean un mejor lugar para vivir. Una urbanización, de gestión privada, de la que solo lamenta el abandono del antiguo centro social.  Es asidua del Centro Comercial, para el que le gustaría que se recuperase su antigua vitalidad. Y es que el centro comercial de Soto de Llanera albergó en su día un supermercado, las oficinas de una importante fundación,  tenía tiendas, parafarmacia y librería. Hoy en día resisten negocios como un centro de estética, un taller de bicicletas, una guardería y varios locales hosteleros muy concurridos por vecinos de toda Llanera. Disfruta de las pizzas y la rica comida de Gabriele y su equipo en Pizzería Italia, y de otros locales hosteleros que convierten la explanada central de la urbanización en una animada terraza cuando el tiempo lo permite. No estaría nada mal, opina, que se mejorase el centro, y que volviesen  tiendas de alimentación y productos de primera necesidad.

María acude puntualmente a las actividades de Yoga y Zumba que se organizan en el centro sociocultural, ubicado en los antiguos edificios de las piscinas. Unas instalaciones rescatadas y reformadas recientemente por el Ayuntamiento de Llanera. Una reforma que pronto alcanzará a los terrenos exteriores, en los que se instalará un parque saludable para todas las edades.

Va a echar de menos María la Cabalgata de Reyes, como ya echó de menos Exconxuraos y las fiestas de septiembre que en Soto se celebran por todo lo alto.  Además es que las fiestas de Soto coinciden con su cumpleaños, con lo cual no es extraño que el postre en la cena entre amigos en su casa,  esté acompañado de los  fuegos artificiales, y marque el inicio de una fiesta que continuará hasta las tantas en la carpa de la urbanización-.

Para María, el confinamiento en Soto de Llanera ha sido mucho más llevadero que en la ciudad. Tomar el sol, pasear sin masificaciones, andar en bicicleta… son lujos en estos tiempos, que se pueden permitir en pocos sitios como en Llanera.

Se muestra decididamente a favor del pequeño comercio y Llanera Go Market le ha descubierto a muchos de estos comercios, además de encontrar ideas para solucionar alguna comida o cena.